Nuestra casa
Una familia, tres locales y una única forma de entender la mesa.
De familia
Todo empezó en un pequeño restaurante familiar. Hoy la familia ha crecido, pero seguimos trabajando igual: producto de primera, asados tradicionales y una cocina navarra que se reconoce en cada plato.
Nos gusta decir que entrar en nuestra casa es recorrer la cultura culinaria de Navarra: verduras de la huerta, asados lentos, carnes a la brasa y postres de los de cuchara y recuerdo.
Nuestros compromisos
Conservamos con orgullo y mucho cariño la esencia de aquel primer restaurante familiar donde empezó todo hace ya 28 años. Hoy la familia Asador 7 de Julio ha crecido, pero seguimos tan unidos como siempre, trabajando cada día para compartir contigo nuestro amor por la cocina tradicional de calidad.
Adentrarse en nuestro restaurante es recorrer la cultura culinaria navarra. Nuestra propuesta gastronómica se inspira en la cocina vasca y navarra, con una amplia experiencia en la curación dry-aged de carnes de vacuno premium.
Su creador, Rufino Brioso, comenzó a trabajar la madera a los 16 años. Fue en 1998 cuando decidió cambiar el cincel por la parrilla y, con esa misma destreza, construyó una revolución para la hostelería en Valencia.
Hoy, sus hijos sostenemos ese legado con las mismas manos con las que él nos enseñó a trabajar: con paciencia, con fuego y con la certeza de que las cosas hechas con amor se notan en cada bocado. Porque un restaurante no se mide solo en años, sino en las mesas que ha llenado de historias — y las nuestras, 28 años después, siguen escribiéndose.
Un paseo
Tres locales, una misma casa: elige y pasea.
Han hablado de nosotros
Lo que escriben de nuestra casa periodistas y críticos gastronómicos.
El Asador 7 de Julio es una de esas casas imprescindibles.
Con más de 25 años de trayectoria, Asador 7 de Julio se consolida como un referente de la cocina tradicional vasco-navarra fuera de su territorio de origen.
…el establecimiento destaca por combinar un espacio de grandes dimensiones, una carta amplia y una relación calidad-precio ajustada dentro del mundo de los asadores.
Autenticidad, servicio cercano y producto bien tratado, a un precio que encaja. Se sale con la sensación clara de haber comido bien. Y con ganas de volver.
Un punto de encuentro perfecto para grupos de amigos y familia donde la brasa es la esencia de una cocina vasco-navarra pensada para compartir y celebrar.